lunes, 31 de agosto de 2009

GOLES “CORTOS”... DISTANCIAS LARGAS

Con las conquistas de penal de “El Chiquitito” Ascani y el gol de la victoria de French por sobre los Rojos de Esteban Martín (“El Corto”), estiramos la diferencia a 10, sobre 12 en juego... Otra vuelta y ya parecemos una calesita!!!

En un partido otra vez empañado por el arbitraje, y en el que el conjunto de Miguel Rumi no mostró la superioridad que ha evidenciado habitualmente por sobre sus rivales, complicándose con un trámite cortado entre sus líneas y con algunas desinteligencias defensivas; volvió a alzarse con una victoria, esta vez por 2-1 ante Dudignac, la que lo coloca al borde del bicampeonato, que conseguirá si el domingo, como visitante, supera a Libertad.
El local -en un coqueto de resplandeciente verde y como siempre excelentemente presentado-, dominó el inicio de las acciones y mostró su habitual juego “picante” en ataque, con llegadas profundas para Belloso y Ascani, en una de las cuales “El Mencho” fue derribado en el área, sancionando el juez la pena máxima que justamente Ascani cambió por gol, a los 29.
Con algunas chances claras para el empate del albirojo, se fueron los primeros 45 minutos, en tanto que en el complemento, la sucesión de errores arbítrales calentó los ánimos.
Un penal que nadie vió entregó el empate a la visita por intermedio de Berthelot (allí vio la roja Frisenda, en tanto que antes había sido expulsado Zega para los de Giles), y siguió generando polémica.
Luego se fue expulsado el DT de Dudignac Marcelo Giles, en tanto que en el marco de incidentes en la tribuna visitante, piedrazos y corridas cuando el partido iba igualado y Ascani fue víctima de otro penal; se sumó el reingreso de Giles para propinarle un empujón al árbitro y determinar la acción policial.
Luego de varios minutos de suspensión y máxima tensión, Vladimir no falló por segunda vez y Once Tigres se quedó con una victoria con sabor a mucho, pero que lo coloca de cara al “Bi”, con 10 puntos de ventaja sobre A. Alvarez, cuando quedan 12 en juego.

La cuarta división en un partido muy cambiante en el resultado logro una muy importante victoria por 3 a 2 con goles de Cornachio y Urquiza. Con este resultado mantiene los 6 puntos de diferencia con el Deportivo San Agustín.









miércoles, 26 de agosto de 2009

En la página “Dale Futbol” (www.dalefutbol.com.ar) hay un comentario acerca de la nota “El orgullo de ser de Once Tigres” firmada anónimamente con el seudònimo “100 % terco”.
El mismo dice textualmente:
“Leo tu blog Tigre y a veces me pregunto cuando fue Tigre que te hicistes tan fanatico y cuando se te desperto la pasion por tu club?? si me remonto unos 6 años atras, recuerdo ver una cancha vacia sin gente, sin sentimiento, sin orgullo...me haces recordar al equipo de velez sarfield, cuando gano todo en la decada del noventa, todos los pibitos te decian soy de velez...hoy parecen ser todos fanaticos del tigre, fanaticos desde cuando amigo??? Diras sos del terco y te respondo que si, pero desde que naci, porque de atletico se nace, no se hace....esa es una de las diferencias que tenemos tigre, somos un CLUB con historia, el que mas campeonatos gano, somos un CLUB con la hinchada mas popular y seguidora desde siempre no desde ahora, somos un CLUB...no una Empresa, porque el sentimiento no se compra ni se vende, donde estaba toda esta gente del tigre hace una decada atras????? hoy esta de moda ser del tigre, pero las modas pasan..”
RESPONDEMOS:
En el caso particular de quien escribe soy hincha de Once Tigres desde los 6 años –nunca antes fui de otro equipo y ahora piso los 40- y sólo dejé de seguirlo cuando me fui a estudiar, a tal punto que he escrito alguna vez una nota sobre “la primera fecha” de años atrás, cuando éramos 6 agarrados del alambrado…pero eso no importa.
Once Tigres nació con orgullo, porque representó a un barrio, a unos colores, a un grupo de gente, y como ustedes, que alguna vez dejaron de ir masivamente a la cancha cuando las cosas no andaban bien como consecuencia de dirigencia que privilegió sus intereses por sobre los del Club, nosotros también tuvimos tiempos malos en los que la gente, disconforme con eso, no acompañaba.
Cada Club amigo, tiene su historia, y nosotros también la llevamos con ORGULLO, porque como ustedes lograron sobreponerse a la B, nosotros logramos pasar de una cancha pelada, de las pelotas gastadas y de no tener ni sede, a lo que hoy se ha logrado; y eso, es motivo de ORGULLO: la superación, los desafíos y las metas alcanzadas.
No interesa polemizar sobre quien tiene más hinchada o menos seguidores, porque también deben haber sentido ORGULLO los 300 hinchas de Tiro Federal cuando llegó a la Primera División de AFA.
No importa el número que comparta el sentimiento, importa lo que uno siente, eso es el ORGULLO.
Respecto de tu pregunta de dónde estaba la gente de nuestro Club una década atrás, no lo sé ni me interesa, allá ellos con su conciencia y su compromiso con los colores, muchos seguimos estando, y hoy, lejos de pasarles factura, disfrutamos de que hayan vuelto, sí, eso también nos da ORGULLO.
Lejos esta la nota de el blog de Once Tigres de polemizar sobre campeonatos logrados, historia, banderas, aprietes, aguantes, bancadas o no a la barra… personalmente me importa un pito!!!
Simplemente escribí la nota con el corazón (y la firmé) soñando que lo que yo siento cada domingo viendo a mi equipo, ORGULLO, vaya primero o último, lo sienten también otros, 2, 20, 200, qué importa…????
Además, nadie niega que Atlético es un grande en el fútbol de 9 de Julio y que nos ha representado en varias oportunidades a nivel nacional, como hoy intentamos hacerlo nosotros, porque creemos que detrás del sueño de “llegar más arriba” no hay un Club, sino una ciudad, y eso es una responsabilidad, pero también un ORGULLO.
Lejos de polemizar y pelearme con los hinchas de Atlético, me encantaría que ellos nos cuenten también de su orgullo, de lo que sienten al ver su camiseta… si al final, hermano, capaz que vivimos a dos cuadras de distancia, en la misma ciudad, con los mismos problemas y con los mismos quilombos de todos los días, lo cual nos hace parecidos.
Quizás lo único que nos separe sean entonces los colores y el ORGULLO que cada uno tiene por ellos.
Respeto tu ORGULLO y lo celebro, bancate el nuestro.

Pablo Martorell.

sábado, 22 de agosto de 2009

EL ORGULLO DE SER DE ONCE TIGRES



ORGULLO: Según el diccionario de la Real Academia Española: “Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas”.
En base a esta definición, y la mala prensa que posee, podría pensarse que el orgullo es algo malo, nocivo; algo impropio de las buenas personas y de sus buenas intenciones. Pero, aunque resulte poco para refutar esa falsa teoría popular adquirida por la sociedad actual de que el orgullo es ajeno a un sentimiento noble o puro, partamos de la base de la definición de que el mismo puede “nacer de causas nobles y virtuosas” para entender de que hablamos cuando nos referimos a el “orgullo” de pertenencia; cuando somos “parte de algo” y eso nos hincha el pecho de felicidad, nos hace sentir realizados –aunque nuestras cuestiones personales no estén lo suficientemente ordenadas como uno deseara o las profesionales estén rozando el fracaso-.
Ese “orgullo”, entonces, además de ser reparador de otras cuestiones, adquiere una categoría de sentir sano, ya que no inclina sus velas hacia la arrogancia ni hacia la vanidad, sino por el contrario, se eleva al plano de la tranquilidad moral y espiritual que entrega el sentirse representado por algo que si bien tiene sobrados fundamentos reales es mas bien, digamos, abstracto…
Ese hecho de sentirnos representados por algo que más allá de su nombre genérico, “Club”, no posee demasiados sinónimos capaces de definir todo lo que encierra, es la primera punta de un iceberg que navega en los mares de un misterio difícil de develar, a la hora de intentar explicar por qué sentimos orgullo de ser parte de la conjunción de dos colores.
Apenas eso, dos colores conjugados de una determinada manera y en un determinado lugar sirven para arrancarnos reacciones inmediatas: pasión, fervor, emoción, aplausos, recuerdos, gritos y claro… también orgullo.
Lejos de las fundamentaciones de ese orgullo están las frías cuestiones estadísticas de la abultada cifra de campeonatos ganados en tan sólo una década, de haber logrado desde el génesis una asociación inmediata del nombre y el buen fútbol, una administración ordenada y exitosa que colocó a esos colores en lo más alto del país o las imágenes de una nueva escenografía que luce nuestro viejo estadio, decorada por los más profundos verdes que se pueden ver en toda una ciudad.
Inútil resulta la asociación de ese orgullo con la alcanzada representación de todo un distrito y de su máxima pasión deportiva. Ese sentimiento tiene más que ver con cuestiones menos arrogantes y vanidosas, para volver a la definición de la palabra en cuestión.
Ese “orgullo” tiene que ver con que nos sentimos parte de un ámbito abierto, donde la amistad y el compañerismo fluye abiertamente, a tal punto que las opiniones de todos se respetan por partes iguales; tiene que ver con que una sugerencia lanzada naturalmente en una charla informal es adoptada como la mejor de las propuestas y ejecutada de inmediato; tiene que ver con que se nos llenan los ojos de emoción y el corazón de alegría al ver que cada uno de los que convive bajo el amparo de esos dos colores siente exactamente lo mismo por ellos, que este grupo de gente es “buena gente”, que todos tiramos para el mismo lado y que compartimos el mismo sueño a futuro, ese que no necesita ni siquiera decirse.
El orgullo de “ser de” se traduce en la sonrisa espontánea, en un “bocinazo” repentino y en el saludo afectuoso, sincero, alegre hacia quienes, en silencio y sin haberlo confesado –por que ni falta hace-, esperan igual que nosotros que llegue el domingo.
El orgullo de “ser de” se puede traducir en lo que muestra la foto, en identificarse portando el escudo, el emblema y los colores de nuestro amado Club con la frente alta y el corazón palpitando a mil, pero, sin embargo, es mucho más difícil de explicar, encierra aún más sentimientos, más sangre que fluye por las venas, más adrenalina que se acumula hasta el próximo grito, hasta la próxima conquista, hasta el domingo que esta por venir.
El orgullo de ser de Once Tigres no puede explicarse y seguramente no queda ni apenas en evidencia después de tantas líneas escritas en vano, porque si uno lo piensa un momento… ¿para qué explicarle al otro lo que ya siente?

Pablo Martorell.