En las primeras horas de ayer quedó confirmado que el cotejo entre Kimberley de Mar del Plata y Once Tigres se jugará este domingo, desde las 11 hs., en Mar del Plata.
El arbitraje del encuentro estará a cargo de Marcelo Javier Gadea (Olavaria).
El plantel y el cuerpo técnico de Once Tigres emprenderán el viaje a "La Feliz" el día sábado 7 a las 6 hs., aproximadamente, para llegar a la ciudad balnearia sobre el mediodía y hospedarse en un hotel de la misma, a la espera del partido del día domingo.
miércoles, 4 de mayo de 2011
domingo, 1 de mayo de 2011
ONCE NO ES MENOS QUE DOCE





Once Tigres se impuso con autoridad por 2 a 0 ante Bragado Club (3-0 en el global) y logró así meterse en las semifinales y entre los mejores doce equipos de la categoría.
Tres definiciones, apenas, alcanzan para entender las razones por las cuales, Once Tigres, con la autoridad y la actitud de siempre, vuelve a insertar su nombre entre los doce semifinalistas de un Torneo Argentino “C”, tras haber superado, sin despeinarse prácticamente a Bragado Club, un equipo que volvió a no estar a la altura de las circunstancias, pese a los merecimientos y pergaminos –entre ellos la eliminación de Camioneros de Luján- que lo llevaron a la instancia de Cuartos de Final.
En primer lugar se debe hablar de la madurez alcanzada por el equipo de 9 de Julio, que supo manejar la exigua diferencia a favor conseguida en el cotejo de ida desde el minuto cero, dejando en el pasado “ansiedades” que pudieron traerle problemas en otras llaves.
El segundo dato no menor es la actitud ofensiva que siempre mantuvieron los muchachos de Santorelli, y que se hizo notoria, fundamentalmente, en la primera parte, donde los Tigres finiquitaron el pleito.
Finalmente se debe hablar del orden defensivo, ya que partiendo desde el eje central de la neutralización de la pelota, Maxi Ojeda –que no paró de correr y meter ni un instante en la fría tarde del sábado bragadense-, y desde allí hacia atrás, los hombres de la línea de fondo estuvieron intratables y lograron que los tricolores tuvieran apenas una jugada clara de gol y dos aproximaciones sin mayor peligro.
Estas tres características del conjunto tigrense fueron suficientes para doblegar a un Bragado Club que pareció perder la rebeldía a apenas minutos de empezado el encuentro y nunca encontró armas –más allá de la reiteración de faltas, algunas de ellas groseras-, para frenar los avances de los nuevejulienses, que hicieron por derecha el gran negocio para sacar diferencias en el marcador.
El partido comenzó teniendo un trámite áspero, quizás por lo mucho que se habló en la vecina ciudad a lo largo de la semana sobre el arbitraje del partido de ida, disputado en “El Coqueto” el domingo anterior; y así en ese juego de roces, a apenas dos minutos, Julio San Miguel vio la amarilla.
Pero inteligentemente, Once Tigres se dedicó a hacer lo que mejor sabe: jugar y tocar rápido y de esta forma al tercer minuto de juego se encontraría con la primera posibilidad clara de gol, un cabezazo de Bossio –de magnífica tarde también- que llevaba destino de red y que un defensor alcanzó a sacar sobre la línea o quizás más adentro, generando una polémica que duró apenas 10 minutos, lo que tardó el auriazul en conseguir el primer gol.
Dizeo se mostraba adelantado y abierto por la derecha, apoyando la velocidad de Bossio y la explosión de Ascani, que se recostó sobre los primeros momentos del partido sobre este lateral, desde donde llegó la jugada del gol.
Fue precisamente Vladimir quien con buen panorama desde el medio, abrió hacia la derecha para el joven del Palomar y este, bien habilitado, definió magistralmente por arriba del arquero Ramos para desatar el delirio de una multitud que una vez más dijo presente para alentar a sus colores.
Once Tigres volvía con esta tranquilidad a mostrar todo su repertorio con Ascani desbordando por derecha y enviando un preciso centro que Montenegro no pudo conectar bien mientras era tomado claramente por un defensor y posibilitó que el arquero tapara a medias, con sendos rebotes que primero San Miguel y luego Bossio no pudieron enviar a la red.
Luego el número 9 devolvió gentilezas hacia Vladimir en dos oportunidades: primero bajándola de cabeza, para dejarlo solo frente al arco y que Ramos se luciera sobre el primer palo; y posteriormente, sobre 25, para dejarlo nuevamente mano a mano, aunque en esta el 10 enganchó mal hacia afuera y se quedó sin ángulo.
Bragado Club no encontraba reacción y apelaba a la falta en la mitad de la cancha y a alguna tibia contra con remates de larga distancia, sin demasiado riesgo para el arco defendido por Facundo Cacho.
Sobre 40 de la etapa inicial llegaría la jugada que definiría la llave ya sin ningún tipo de sobrealtos para Once Tigres. Luego de un córner de Ojeda, el rechazo corto quedó en los pies de Facundo Venditto que clavó la pelota en el ángulo del arquero Ramos, en un exquisito remate medido, al segundo palo.
El estadio no se cerró pero bien podría habérsele puesto el candado hasta otra oportunidad ante semejante golazo y ante una diferencia que era evidentemente irreversible para los locales.
La segunda parte no encontró tampoco respuestas futbolísticas de los tricolores, pese a disponer línea de 3 en el fondo y que con un poco más de empeño y esfuerzo hicieron que Once Tigres retrocediera unos metros y apostara a la contra, encontrando algunas chances en los pies de San Miguel, Tempesti –que ingresó por el propio “Julito” a los diez minutos- y Bossio, quienes lo perdieron por poco.
El local volvió a insistir con tiros de media distancia y nunca encontró el juego asociado necesario para alimentar a sus delanteros, absorbidos bien por la defensa del Tigre.
Sobre 14, Ignacio Bossio dejó su lugar a Mauricio López para que el Tigre tuviera más la pelota y pusiera al partido en un freezer y a los 25 Mariano Delamer reemplazó a Agustín Celin, que sobrellevó hasta esa instancia un fuerte golpe de un jugador bragadenese en los primeros minutos del cotejo.
Bragado Club recién tuvo su oportunidad más clara de la tarde a los 39 minutos, cuando la defensa del auriazul se desacopló por primera vez y Sosa definió bien ante la salida de Cacho, aunque Ojeda alcanzó a salvar su valla.
No hubo tiempo para más, solo para que la gente de Once Tigres cantara y disfrutara de un merecido pase a semifinales, premio a un gran esfuerzo de sus muchachos, el cuerpo técnico y la dirigencia, quienes son concientes que el destino, pero también el esfuerzo, lo ponen nuevamente muy cerca de poder llegar a un ansiado sueño. Quedan dos escalones apenas y como se dijo en el título, “Once no es menos que doce”.
COMO SIGUE
Once Tigres enfrentará en semifinales del Argentino “C” 2011 al ganador de Kimberley de Mar del Plata y El Fortín de Olavarría (juegan hoy desde las 11 hs.).
De superar esa instancia, los nuevejulienses serían finalistas y de esta manera jugarían con el ganador de la segunda llave del tercer ascenso que disputarán Alvear (FC) de Gral. Alvear (La Pampa), que superó a Once Corazones de Indio Rico (Buenos Aires) y Jorge Newbery de Comodoro Rivadavia (Chubut), que dejó en el camino a Racing de Trelew, de la misma provincia patagónica.
El ganador de la final accede directamente al Argentino “B” y el perdedor tiene derecho a un partido de promoción ante un rival de esa categoría.
martes, 26 de abril de 2011
"QUE NO NOS ROBEN LA ILUSION"
La frase de cabecera del DT, Omar Santorelli, es por estas horas y a esta altura de las circunstancias, en el transitar de nuestro querido Once Tigres en el Torneo Argentino "C" 2011 el pensamiento que marca el ánimo colectivo del propio cuerpo técnico, los jugadores, la dirigencia, los hinchas de siempre, los nuevos y de todos aquellos que entienden el mensaje de que detrás de estos colores y de este sueño hoy teñido de amarillo y azul, está implícito en realidad un anhelo de una ciudad con neta tradición futbolera; una posibilidad a la que siempre se observó como utópica, hasta que allá por el 2008, un grupo de quijotes comenzó a intentar demostrarse a sí mismo y al resto de los vecinos que era posible.
Ese sueño, esa ilusión, cada vez más cercana, sigue dependiendo de este grupo de hombres, de esta gran familia y de esta querida ciudad, ya que cada uno desde su simple rol de "parte" puede hacer su pequeño gran aporte para que se logre tener un orgullo más que nos identifique como nuevejulienses.
Aquellos que tienen el orgullo de dejar hasta la última gota de transpiración impresa sobre una casaca auriazul, cumpliendo quizás así uno de los sueños de la infancia, cuando se arrimaban tibiamente a "la escuelita" lo saben; lo interpretan cabalmente también quines llegaron desde otras instituciones u otras ciudades, persiguiendo los mismos deseos de gloria, sea bajo del amparo de la bandera que toque en suerte; son concientes de esto quienes diariamente restan tiempo a sus obligaciones particulares y a su familia para brindar la logística y el apoyo necesario que tamaña tarea significa; lo compartimos todos aquellos que sentimos sangre de Tigre corriendo por nuestras venas, los que hemos ido en lejanas tardes y en tiempos magros a un "Coqueto" desierto a ver como otros hombres defendían con el mismo honor y la misma entrega este escudo que lucimos en el pecho y que hoy vemos cubrir de lágrimas nuestras retinas cuando en el horizonte aparecen la figura de una popular o una platea repleta, aplaudiendo a quienes luchan por ese objetivo.
Como dejar entonces que alguien pueda venir a robarnos la ilusión... Imposible de admitir. Prohibido de aceptar.
Nadie más que cada uno de todos los protagonistas de esta historia y de la necesidad de escribirla para siempre en los corazones de los amantes del fútbol de 9 de Julio sabe el sacrificio que se ha hecho desde aquellas tardes de agobiante calor que nos colocaban, expectantes, a un lado u otro de la misma, para asistir a la presentación de un cuerpo técnico y un plantel.
Desde aquella tarde, unos corriendo para llegar a tiempo a cada entrenamiento y luego para rendir, arrastrando su cuerpo por el césped para ganarse un lugar; otros para que no falte un balón bien inflado, una canillera o una botella de agua; algunos para que la tarea se desarrolle con la suficiente seriedad y responsabilidad; los que tienen la responsabilidad de elaborar la estrategia que nos lleve a la gloria y los que dejaron todo para recorrer los kilómetros que sean necesarios para aplaudir donde sea la salida a la cancha de estos muchachos y colgar una bandera, somos parte del mismo equipo y hacen que los que en realidad se presentan como Once Tigres sean muchos, muchísimos más.
Si alguien fue capaz de resignar horas frente a los ojos de su familia o de sus hijos para acompañar a los colores que se llevan en el alma; si alguno fue capaz de privarse de algún gasto para poder viajar; si otros se olvidaron del dolor para seguir corriendo y metiendo en cada pelota; si están quienes no durmieron pensando en lo mejor para el equipo y si otros han hecho lo propio para que nada falte, como dejar entonces que alguien venga a robarnos esa ilusión, ese sueño compartido que debemos ahora, más que nunca, defender con nuestros corazones calientes y nuestras mentes frías para que se convierta en realidad...
La meta está cerca. La gloria lo está también. Redoblemos todos los Tigres nuestro esfuerzo y nuestra apuesta a este proyecto para alcanzar el fin deseado, para ser nada menos que felices, para sentirnos realmente plenos, para saborear las dulces mieles del éxito después de tanto trabajo y esfuerzo.
Habrá quienes conviertan la consecución de ese sueño en historia repetida para sus futuros nietos, otros que tocarán la cúspide de sus carreras, otros que lograrán demostrarse a sí mismo y a los demás que efectivamente era posible y también muchos otros, por qué no todos que sentiremos que nuestros problemas cotidianos; laborales o familiares se disipan y nos llevan a un paraíso de felicidad infinita que solamente el fútbol puede entregar. Que importa para qué, solo hagamos que este, nuestro sueño, se haga realidad, para ahora y para siempre, para que quede grabado en nuestros ojos y en nuestros corazones hasta el último aliento, para que no tengamos que cuestionarnos nunca, nunca, que nos hemos dejado robar la ilusión.
Fuerza Once Tigres, por la gloria....!!!
Pablo Martorell.
Ese sueño, esa ilusión, cada vez más cercana, sigue dependiendo de este grupo de hombres, de esta gran familia y de esta querida ciudad, ya que cada uno desde su simple rol de "parte" puede hacer su pequeño gran aporte para que se logre tener un orgullo más que nos identifique como nuevejulienses.
Aquellos que tienen el orgullo de dejar hasta la última gota de transpiración impresa sobre una casaca auriazul, cumpliendo quizás así uno de los sueños de la infancia, cuando se arrimaban tibiamente a "la escuelita" lo saben; lo interpretan cabalmente también quines llegaron desde otras instituciones u otras ciudades, persiguiendo los mismos deseos de gloria, sea bajo del amparo de la bandera que toque en suerte; son concientes de esto quienes diariamente restan tiempo a sus obligaciones particulares y a su familia para brindar la logística y el apoyo necesario que tamaña tarea significa; lo compartimos todos aquellos que sentimos sangre de Tigre corriendo por nuestras venas, los que hemos ido en lejanas tardes y en tiempos magros a un "Coqueto" desierto a ver como otros hombres defendían con el mismo honor y la misma entrega este escudo que lucimos en el pecho y que hoy vemos cubrir de lágrimas nuestras retinas cuando en el horizonte aparecen la figura de una popular o una platea repleta, aplaudiendo a quienes luchan por ese objetivo.
Como dejar entonces que alguien pueda venir a robarnos la ilusión... Imposible de admitir. Prohibido de aceptar.
Nadie más que cada uno de todos los protagonistas de esta historia y de la necesidad de escribirla para siempre en los corazones de los amantes del fútbol de 9 de Julio sabe el sacrificio que se ha hecho desde aquellas tardes de agobiante calor que nos colocaban, expectantes, a un lado u otro de la misma, para asistir a la presentación de un cuerpo técnico y un plantel.
Desde aquella tarde, unos corriendo para llegar a tiempo a cada entrenamiento y luego para rendir, arrastrando su cuerpo por el césped para ganarse un lugar; otros para que no falte un balón bien inflado, una canillera o una botella de agua; algunos para que la tarea se desarrolle con la suficiente seriedad y responsabilidad; los que tienen la responsabilidad de elaborar la estrategia que nos lleve a la gloria y los que dejaron todo para recorrer los kilómetros que sean necesarios para aplaudir donde sea la salida a la cancha de estos muchachos y colgar una bandera, somos parte del mismo equipo y hacen que los que en realidad se presentan como Once Tigres sean muchos, muchísimos más.
Si alguien fue capaz de resignar horas frente a los ojos de su familia o de sus hijos para acompañar a los colores que se llevan en el alma; si alguno fue capaz de privarse de algún gasto para poder viajar; si otros se olvidaron del dolor para seguir corriendo y metiendo en cada pelota; si están quienes no durmieron pensando en lo mejor para el equipo y si otros han hecho lo propio para que nada falte, como dejar entonces que alguien venga a robarnos esa ilusión, ese sueño compartido que debemos ahora, más que nunca, defender con nuestros corazones calientes y nuestras mentes frías para que se convierta en realidad...
La meta está cerca. La gloria lo está también. Redoblemos todos los Tigres nuestro esfuerzo y nuestra apuesta a este proyecto para alcanzar el fin deseado, para ser nada menos que felices, para sentirnos realmente plenos, para saborear las dulces mieles del éxito después de tanto trabajo y esfuerzo.
Habrá quienes conviertan la consecución de ese sueño en historia repetida para sus futuros nietos, otros que tocarán la cúspide de sus carreras, otros que lograrán demostrarse a sí mismo y a los demás que efectivamente era posible y también muchos otros, por qué no todos que sentiremos que nuestros problemas cotidianos; laborales o familiares se disipan y nos llevan a un paraíso de felicidad infinita que solamente el fútbol puede entregar. Que importa para qué, solo hagamos que este, nuestro sueño, se haga realidad, para ahora y para siempre, para que quede grabado en nuestros ojos y en nuestros corazones hasta el último aliento, para que no tengamos que cuestionarnos nunca, nunca, que nos hemos dejado robar la ilusión.
Fuerza Once Tigres, por la gloria....!!!
Pablo Martorell.
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